Yo solía hacer mil cosas al mismo tiempo, sin una meta clara y en piloto automático. Improvisaba, procrastinaba y vivía con ansiedad. Pasé 2 años dando vueltas sin un rumbo claro.
Un día descubrí que la mente se puede entrenar gracias a la neurociencia. Con mis mentores entendí que primero tenía que reorganizar mi estructura: hábitos, rutinas, metas claras, mi propósito y planes de acción con prioridades.
En 3 meses avancé más que en esos 2 años. Mejoré mi salud, tengo rutinas de lectura, meditación y ejercicio, y construí un proyecto alineado con mi propósito: mi marca personal, mis cursos online y mis ebooks. A eso lo llamo el Efecto Reconexión: primero ordenas tu mente y aprendes a regular la ansiedad, la frustración y la desmotivación, y después avanzas hacia lo que quieres, con más tiempo para ti y para los tuyos.



